Bienestar docente y clima escolar: la escuela que cuida también cuida a quienes enseñan

En las conversaciones sobre transformación educativa solemos centrarnos en el alumnado: su bienestar, su aprendizaje, su participación. Pero hay una verdad esencial que no podemos seguir dejando al margen: no hay escuela que cuide si no cuida también a quienes la sostienen.

El bienestar del profesorado no es un lujo ni un extra. Es la condición para poder acompañar al alumnado desde la presencia, la regulación y la compasión. Una escuela sensible al trauma empieza por reconocer que quienes enseñan también necesitan ser acompañados.


El aula como sistema: lo que el docente vive, el grupo lo siente

Patricia Jennings propone el modelo del aula prosocial, donde el bienestar del profesorado y sus competencias socioemocionales son la base para:

  • establecer vínculos afectivos con el alumnado,
  • sostener una gestión del aula empática y eficaz,
  • implementar programas de aprendizaje socioemocional con coherencia.

Estos tres pilares, a su vez, generan un clima escolar más positivo, favorecen la regulación de todo el grupo y se traducen en mejores resultados académicos y convivenciales.

Esto significa que el estado interno del docente es un factor estructural del sistema educativo. No un detalle personal, sino un componente esencial del ecosistema escolar.


Vínculo afectivo como factor protector

Las investigaciones muestran que el vínculo entre un alumno y un docente sensible y disponible puede suplir, en parte, funciones de apego seguro que no están presentes en otros contextos. Este vínculo no solo favorece el aprendizaje, sino que puede actuar como un factor protector ante la adversidad.

Cuando el profesorado puede sostener una relación cálida y respetuosa, el alumnado internaliza un mensaje que transforma su narrativa interna: “hay adultos en el mundo que se preocupan por mí”. Este tipo de experiencia puede cambiar el modo en que el niño o niña se relaciona con el saber, con sus compañeros, consigo mismo.

Pero ese vínculo no puede ser forzado. Solo nace de una presencia real, no fingida. Y para eso, el adulto necesita también sentirse bien.


Una comunidad que también cuida a los adultos

Hablar de bienestar docente es hablar de las condiciones que hacen posible estar bien para poder acompañar bien. Implica revisar las cargas, los tiempos, los apoyos, los espacios de escucha, la calidad del clima laboral.

La propuesta es que los centros educativos cultiven una cultura de cuidado mutuo: entre docentes, con los equipos directivos, con el personal de apoyo. Que no se espere del profesorado una entrega incondicional sin sostenes reales.

Esto también es cultura escolar. Una escuela compasiva se construye en las relaciones cotidianas, en la manera de reunirse, de dar una retroalimentación, de sostener el conflicto, de incluir la voz del otro.

Cuando el equipo adulto se siente parte de una comunidad que cuida, la regulación no depende sólo de la voluntad individual, sino que se vuelve una dinámica compartida.


Cuidar a quienes cuidan

La escuela sensible al trauma no es una metodología ni un manual de intervenciones. Es una transformación cultural profunda que comienza por una decisión simple pero radical: poner la humanidad en el centro.

Y esa humanidad incluye al profesorado. Cuidarlo, sostenerlo, acompañarlo. No como un gesto de gratitud o un beneficio ocasional, sino como un derecho y una necesidad del sistema.

Porque el clima escolar no se diseña solo con recursos técnicos. Se respira en los pasillos, se siente en las aulas, se transmite en el modo en que los adultos se miran, se hablan, se apoyan.

La buena noticia es que esto se puede construir. Y que ya está ocurriendo en muchos centros donde se ha entendido que transformar el aula pasa también por transformar los espacios que sostienen a quienes la habitan.


En la próxima entrada…

Cerraremos esta serie con propuestas concretas para avanzar hacia una escuela sensible al trauma desde una mirada institucional. Porque acompañar el cambio exige también revisar estructuras, lógicas y culturas escolares.


¿Quieres llevar este enfoque a tu centro? Escríbeme y lo pensamos juntas.