Una transformación que empieza en el corazón de la escuela
Transformar la escuela no es una tarea ligera. Implica revisar estructuras, prácticas, creencias. Pero también es una posibilidad real. En esta última entrada de la serie inspirada en Patricia Jennings, queremos acompañarte a imaginar una escuela sensible al trauma como proyecto colectivo. Una escuela que pone la humanidad en el centro, y que se pregunta no solo cómo enseñar, sino cómo cuidar mientras se educa.
De dentro hacia fuera: adultos regulados, entornos seguros
Jennings propone que la transformación educativa comience por el adulto. Una escuela sensible al trauma no empieza por el currículo, sino por las personas que lo implementan. El primer paso no es formar al alumnado, sino fortalecer a quienes les acompañan.
Esto implica:
- ofrecer formación continua en trauma, regulación emocional y competencias socioemocionales,
- acompañar al profesorado en procesos de autocuidado y desarrollo personal,
- crear espacios de encuentro y apoyo entre el equipo escolar,
- revisar la cultura de evaluación y retroalimentación en el centro.
Cuando los adultos se sienten acompañados y sostenidos, pueden sostener mejor al alumnado. Y cuando eso ocurre, el aula se convierte en un espacio seguro también para aprender.
Una cultura escolar coherente y compasiva
Adoptar una mirada sensible al trauma requiere también alinear las normas, los tiempos y los espacios con los principios de la compasión. No basta con introducir actividades de regulación si luego el sistema penaliza el error o ignora las necesidades emocionales de docentes y estudiantes.
Algunas propuestas para avanzar en esa dirección:
- Revisar las normas de convivencia para incluir estrategias restaurativas y no punitivas.
- Crear espacios físicos para la regulación: salas de calma, rincones de respiración, patios más amables.
- Incluir el cuerpo en el currículo: movimiento consciente, respiración, yoga, focusing o mindfulness.
- Fomentar la participación de las familias desde una mirada de alianza y no de vigilancia.
- Facilitar tiempos de escucha estructurada dentro del horario escolar.
El cuerpo como parte de la pedagogía
Una escuela sensible al trauma reconoce que el aprendizaje no ocurre solo en la mente. El cuerpo también forma parte del proceso. Jennings, a través del proyecto Flourish, co-creó un currículo que integra educación emocional, salud y movimiento corporal.
Esto no significa convertir la escuela en un espacio terapéutico, sino integrar una comprensión más amplia del bienestar en la vida escolar:
- Incluir ejercicios de respiración o estiramientos en las rutinas de clase.
- Introducir prácticas de conciencia corporal en educación física.
- Validar el descanso, el silencio y la pausa como parte del aprendizaje.
El cuerpo no es un obstáculo para el conocimiento. Es una puerta.
Empezar pequeño, pensar a largo plazo
No es necesario cambiar todo de golpe. Jennings invita a construir sobre las fortalezas existentes y avanzar paso a paso. Cada gesto cuenta. Cada adulto que cambia su manera de acompañar, cada aula que se vuelve un poco más segura, cada reunión que incluye un momento de cuidado mutuo.
Una escuela sensible al trauma se construye desde dentro, con tiempo, con convicción y con cuidado. No hay recetas rápidas. El camino es compartido, acumulamos experiencias y vamos volviéndonos comunidades enteras apostando por otra forma de estar juntas.
Cierre de la serie
Gracias por llegar hasta aquí. Esta serie es una invitación a mirar la escuela con otros ojos. A imaginar que el aula puede ser no solo un lugar donde se enseña, sino un espacio donde se repara. Que el vínculo puede ser una herramienta pedagógica. Que el cuerpo, la emoción y la relación pueden convivir con la exigencia, la responsabilidad y el crecimiento.
Y que hacerlo posible está en nuestras manos. Porque cuidar también es una forma de educar.
Agradecidas al trabajo de Patricia Jennings, profesora de educación en la Universidad de Virginia, que ha dedicado su carrera a investigar y desarrollar programas que apoyen tanto a docentes como a estudiantes en la creación de entornos de aprendizaje más saludables y sensibles al trauma.
¿Quieres dar el primer paso hacia una escuela sensible al trauma? Escríbeme y lo pensamos juntas.


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