Transformar desde lo posible: ejemplos de prácticas sensibles al trauma en la escuela

Espero que este mensaje ya vaya calando en nosotras: una escuela sensible al trauma no nace de una gran reforma. Se construye a través de decisiones cotidianas, ajustes conscientes y una cultura que se cuida desde dentro. A menudo, los cambios más importantes no requieren grandes recursos, sino una mirada común y sostenida.

En esta entrada recogemos ejemplos de prácticas reales que han demostrado ser eficaces y sostenibles en centros que están incorporando el enfoque sensible al trauma.


1. “Cinco minutos para aterrizar” al comenzar la jornada

Una escuela pública de educación primaria incorporó una rutina diaria al inicio del día: cinco minutos de acogida donde cada grupo realiza una práctica breve de regulación. A veces es respiración, otras una canción tranquila, una frase de conexión, una breve conversación sobre cómo ha llegado cada quien.

🌱 Impacto observado: mejora del clima de grupo, más disponibilidad para el aprendizaje, y reducción de conflictos en la primera hora.


2. Carteles de anticipación visual en pasillos y aulas

Un instituto rural rediseñó sus espacios comunes con carteles que muestran qué va a pasar: en qué momento hay cambios, cuándo hay evaluaciones o salidas, qué implica una norma concreta. Esto ayuda especialmente al alumnado que se desregula con facilidad ante lo inesperado.

🌱 Impacto observado: reducción de la ansiedad en transiciones, más autonomía en el alumnado y sensación de seguridad generalizada.


3. Rincones de regulación en las aulas

En varios colegios de infantil y primaria, los equipos han creado pequeños espacios en las aulas donde el alumnado puede acudir a regularse. No se trata de un castigo ni de una expulsión del aula, sino de una herramienta que se normaliza y se incorpora como parte del día a día.

🌱 Impacto observado: uso autónomo del recurso, menos estallidos emocionales y más conciencia sobre la autorregulación.


4. Formación conjunta entre profesorado y personal no docente

En un centro urbano, se ofreció una formación breve sobre trauma a todo el personal del centro: administración, comedor, limpieza, conserjería y monitores/as. Esto permitió construir un lenguaje común y mejorar la coherencia de las respuestas ante situaciones difíciles.

🌱 Impacto observado: mayor coordinación entre adultos, más coherencia y reducción de tensiones internas.


5. Revisión del reglamento desde la sensibilidad al trauma

Un equipo de convivencia revisó su normativa con una pregunta guía: ¿esta norma favorece la regulación o refuerza la amenaza? A partir de ahí, ajustaron el lenguaje, propusieron prácticas restaurativas, e incluyeron criterios de reparación en lugar de castigo automático.

🌱 Impacto observado: mejora de las relaciones dentro del aula y más comprensión entre docentes y alumnado.


¿Qué tienen en común estas experiencias?

🔹 Son sostenibles: parten de los recursos que ya existen.
🔹 Son colaborativas: implican a diferentes miembros de la comunidad.
🔹 No idealizan, pero confían en el cambio.
🔹 Generan un entorno más previsible, humano y seguro.


¿Qué pequeña práctica podría comenzar a transformar la cultura de tu centro?
Compartid esta entrada en el equipo directivo o de convivencia y seleccionad una estrategia que podáis poner en marcha este trimestre. Lo pequeño, sostenido, transforma.

Esta entrada forma parte de la serie “Escuelas que reparan”, basada en los informes del Trauma and Learning Policy Initiative (TLPI). 7/9